LIBROS PARA ABRIR, ESPACIOS PARA CERRAR

Los espacios se cierran, los lectores crecen y los escritores germinan, una realidad en el sector del libro en Portugal 2020. 

El sector del libro, tanto en Portugal como en el mundo, está cimentado en tres fuertes pilares; los espacios, lugares de distribución de las obras en los que podemos introducir librerías, editoriales y bibliotecas; los lectores y coleccionistas conocidos por consumir y alimentar este medio cultural y, finalmente, los autores comúnmente llamados escritores, los creadores de la imaginación. 

En Portugal 2020 la crisis económica afecta a todos los espacios de norte a sur y ya hay algunas librerías o papelerías sin apoyo estatal cerradas desde el inicio de la pandemia. Por otro lado, las propias editoriales constituyen una fuerte caída del mercado sin ningún tipo de apoyo. La falta de apoyo del Estado ha unido a libreros y editores en dos manifiestos ya entregados a la tutela. 

El sector de los libros en Portugal presenta como propuestas esencialmente la reducción del IVA sobre los libros y la reducción de la carga fiscal con las imprentas y las librerías; junto a las diversas medidas se sigue colocando como solución fuerte la compra de libros directamente a las editoriales por parte del Estado, seguida de una distribución de los mismos libros en las bibliotecas escolares, municipales y regionales. 

El objetivo claro sería apoyar a los agentes culturales del sector del libro y enriquecer los lugares de cultura literaria de todo nuestro país. Propuestas que actualmente están a la espera de las indicaciones de la tutela. 

Al mismo tiempo, durante la crisis del sector de los libros, el número de lectores aumentó exponencialmente y ya hay algunos ciudadanos que, a lo largo de su reclusión, dicen «he leído mi primer libro». Ante el aumento de lectores, surge la pregunta de por qué el sector del libro sigue en declive económico y la respuesta está en el propio alojamiento de estos nuevos y viejos lectores. El número de lectores ha aumentado, pero el público ha buscado en sus casas el libro inacabado, el que nunca ha leído y el que lleva mucho tiempo en un cajón.

Los nuevos lectores no producen ventas al sector de los libros, aunque el crecimiento del hábito de la lectura podrá dar inevitablemente sus frutos cuando se agoten los libros perdidos en las estanterías y empiece la búsqueda por nuevas historias.

Un año de contradicciones y un encierro que ha alimentado las mentes de varios autores nuevos, un hecho que se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad. En 1605, durante un brote de peste bubónica Shakespeare escribe su gran obra «El Rey Lear», presentada al año siguiente al Rey Jaime I; al mismo tiempo y también en Inglaterra, Isaac Newton tras encontrarse con su Universidad de Cambridge, donde estudiaba, cerrada, vuelve a casa y ya en su jardín sufre con la «manzana en la cabeza». En 1889, Vincent Van Gogh pintó su famosa obra «La noche estrellada» mientras se encontraba en aislamiento social en un hospicio de la comuna de Saint-Rémy-de-Provence, en el sur de Francia. Es en el aislamiento social donde la historia nos obliga a comunicarnos con nosotros mismos y las creaciones tienen lugar en todos los sectores. En 2020 el número de autores aumenta e incluso el internacionalmente reconocido artista Banksy ya ha dejado una obra dedicada a su propio aislamiento social. Se trata de decir que los libros se siguen abriendo y los espacios se siguen cerrando. 

Crónica de Manuel Nunes Cabaço

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